sábado, septiembre 15

Como a C. a tantos chicos se les ha perdido el rumbo

C., con esa cara sonriente que tiene en la foto, hace tiempo que busca su rumbo, porque parece que lo ha perdido.
Y no es precisamente porque él no quiera tenerlo. Desde muy chiquito, él y sus hermanos dejaron de tener una familia. Esa familia de la que tanto habla la nueva ley 26.061. Y a qué familia puede ir, si sus tíos apenas consiguen criar a sus propios hijos. C. perdió su mamá cuando tenía 5 años, y qué? empezó a caminar la calle a esa edad. Cuando a los 7 años logró adaptarse a uno de las decenas de hogares por dónde anduvo, cuando cumplió los 9 lo trasladaron a otro. Y por qué?, porque los cambios políticos deciden sobre la vida de los chicos, y las leyes también. No van a escuchar las necesidades de los chicos, son las decisiones de los mayores. Así perdieron miles de chicos su pertenencia, su delgadísimo vínculo afectivo con algún operador, alguna madrina, algún director. Hace años que vienen pasando a chicos de instituciones como se pasa un expediente de un lugar a otro. Y si no existe familia, como en miles de casos, su familia, es una esquina, un baldío o una estación de tren. Lo más interesante es que pareciera que los funcionarios tienen bien definidos los rumbos cuando los chicos los pierden cada día más.

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